viernes, septiembre 28, 2007

Fiesta de Cumpleaños 27-10-2007


Esta es una convocatoria anticipada, porque, dentro de unas pocas horas, y con esta guisa, ¡me voy de Viaje a Bhután y al Tíbet!

Es el sexto año consecutivo que me voy de Viaje con Jorge y Jose:

2002 Vietnam y Camboya
2003 Perú
2004 India
2005 Nueva Zelanda
2006 Uganda
2007 Bhután y Tíbet
...

Regresamos el 24-oct (un día después de mi cumpleaños). Como no podré avisar con una semana de antelación, sirva este post de invitación:

¡Fiesta en Loftmulo!

DÍA: Sábado 27 de Octubre
LUGAR: C/ Pretil de los Consejos, 9
HORA: 21:30

¡Nos vemos!

lunes, agosto 27, 2007

Caótica Ana

El viernes pasado fui al cine con Fernando a ver Caótica Ana.
En realidad, quedamos para ver las oficinas tan impresionantes que tiene su empresa en la Plaza de Santa (no caótica) Ana: edificio singular con escalera clásica, diseño hasta en el mobiliario y una terraza y azotea que regalan unas vistas espectaculares de Madrid.
En realidad, habíamos quedado porque estaba de Rodríguez, aprovechamos para ver su oficina, cenar de tapas en la C/ Barcelona, ir al cine a ver la última película de Medem y tomar unos mojitos en La Negra Tomasa mientras charlábamos sobre la vida, Internet, management, Yoga, twiter, libros, su chica, la mía, la mente, los blogs, el ego, el Amor…
Vamos, lo típico.
La típica charla de café.
O de mojito.
El tipo de charla que puedes entablar con aquellas personas con las que supiste el día que las conociste que la comunicación iba a ser siempre privilegiada.

Hoy he leído una crítica sobre Caótica Ana. La ponía fatal, decía que era super-pretenciosa, bla-bla, bla-bla, qué-tal-estás…
Me he acordado de la entrevista a Luis Landero que leí este verano. (Luis Landero, autor de “Juegos de la edad tardía” o “Caballeros de Fortuna”, era, junto a Javier Marías, uno de nuestros escritores favoritos durante la etapa literaria que atravesamos en la universidad).
En la entrevista, Luis Landero decía, entre otras muchas cosas interesantes, que en este país se opina mucho y se piensa poco.
Yo creo que es así.
Hay pocos creadores, pocas personas dispuestas a innovar, a arriesgarse, a equivocarse, a reinventarse, a dudar, a aventurarse por caminos menos trillados, a confiar en su sensibilidad.
Pocas personas dispuestas a rodar una película que plasme las imágenes que pueblan su mundo imaginario.

A mí me interesa mucho la gente así.
Julio Medem me parece uno de esos creadores. Como actor, uno de mis sueños es trabajar con él. Imagínate... Dicen que es de los pocos (o de los mejores) directores-de-actores que existen en España.
Me gusta lo que hace y cómo lo hace.
Me gusta que me haga viajar con sus películas.
Me gusta la música que elige.
Me gusta que me presente personajes que no creen saberlo todo, que se preguntan quiénes son.
Me gusta que escriba Poesía con imágenes.
Y, como decía Fernando, me gusta que sea capaz de contar una historia, de armar una trama, con todas esas cosas.

domingo, julio 22, 2007

Fiesta India

El año pasado, Loftmulo (mi casa) acogió un evento singular de recaudación de fondos para un proyecto de escolarización en zonas rurales del norte de la India que llevamos a cabo en mi escuela de Yoga. El proyecto se denomina Proyecto Español y el evento quedó bautizado Fiesta India.
La respuesta fue impresionante. Acudieron más de 80 personas, entre las que se encontraban Marta y Juan, una pareja de gallegos que decidió sufragar la mitad del proyecto bebiendo ron al grito de “¿cuántos niños quedan por escolarizar?” (Léase con acento gallego-borracho…)
En estos momentos, están dando la vuelta al mundo, compartiendo su generosa sonrisa en algún rincón de Chile, aunque confío en que bebiendo un poco menos…
Acudió gente muy variopinta, gente de diferentes nacionalidades, gente ataviada con trajes tradicionales de la India… Asistimos incluso a un strip-tease encima de la barra de la cocina a cargo de Pacou, Loïc y Sergio.
Para mear y no echar gota.
O para sonrojar a los propios organizadores del Gay Pride.
En fin, fue muy divertido. Y recaudamos una pasta, además.

Este año el listón estaba muy alto. Demasiado, quizá.
Decidimos no abusar de la paciencia de los vecinos de Loftmulo, así que, gracias a Norbi, organizamos cena+copas en un recinto de comercio justo que se llama Subiendo al Sur . La fecha elegida (mayo) se solapó con múltiples bautizos, bodas, comuniones, compromisos familiares, instalaciones-de-cocina-en-la-casa-de-la-playa… e impedimentos similares. Así que la asistencia se resintió. Y la caja, claro está, también.
Cómo te quedas.
Sin embargo, el sabor agridulce inicial fue dejando paso a una profunda sensación de satisfacción.
Y es que la caja no fue nada despreciable. Sobre todo si tenemos en cuenta que otro gallego (José Carlos) -no sabemos si por orden de El Coronel, o en su afán de retomar el testigo escolarizador de sus paisanos Marta y Juan, o simplemente porque este chico es así- decidió demostrar al mundo que el número de mojitos que una persona puede beber en una noche es -digamos- muy cercano a 20…
(Intuimos que la asistencia de una conocida actriz a la que sus hijos admiran pudo desestabilizarle…)
Pero la sensación -o mejor, la experiencia- de satisfacción que me embargó, no tenía que ver sólo con los resultados. Tenía que ver con el esfuerzo y la ilusión por sacar adelante un proyecto que me conmueve y en el que creo. Un esfuerzo y una ilusión que son un premio en sí mismos.
Tenía que ver con la alegría de estar construyendo algo en grupo, juntos, con la ayuda de gente a la que quiero: mi chica, mis hermanos y (muchos de) mis mejores Amigos.
Tenía que ver con la gratitud.
Y con esa emoción genuina, que invade el pecho, dibuja una sonrisa en los labios y humedece los ojos al mismo tiempo, que sólo a veces nos atrevemos a llamar Felicidad.

lunes, junio 11, 2007

La Taberna de Antioquía

Es probable que entráramos sólo por el nombre tan sugerente que tiene: Antioquía.
En la wikipedia aparecen varios lugares con un nombre parecido: Antioquia y Antioquía. No recuerdo si vi la tilde escrita, pero sé que registré en mi mente el nombre que resonaba a historia antigua, a eco lejano del Imperio Romano…
Es una deformación que se adquiere cuando te bautizan con un nombre mitológico.
La Taberna
de Antioquía es en realidad un restaurante, y no está en lo que hoy es Turquía, sino en lo que lleva siendo desde hace tiempo Pedraza, Segovia.

Buscábamos un lugar para cenar.
No nos preocupaba tanto que fuese de comida tradicional, porque, al día siguiente, después de visitar las Hoces del río Duratón y llevar a A a la ermita de San Frutos, nos esperaba ese pedazo-de-cordero en El Zute Mayor, Sepúlveda. Un valor seguro. Un “clásico”, como diría Jorge. Así que la inmersión gastronómica y el sabor típicamente español estaban garantizados ese fin de semana.

Buscábamos un lugar para beber un buen vino.
Para charlar.
Para mirarnos a los ojos.
Para mirarnos a los ojos y decirnos muchas cosas.
O adivinarlas.

Tras aparcar el coche cerca del castillo y encaminarnos hacia nuestro hotel-con-encanto, reparamos en el restaurante. Después de instalarnos, fue uno de los sitios que nos recomendaron para cenar, insistiendo en que no se trataba de un lugar “típico”. Era lo que estábamos deseando escuchar y no prestamos demasiada atención al resto de alternativas. De hecho, ni siquiera entramos en ninguna de ellas, sino que volvimos mecánicamente sobre nuestros pasos.
En cuanto bajamos las escaleras de la Taberna de Antioquía y nos situamos bajo el altísimo techo de esta casona, no hizo falta que dijéramos nada. A y yo nos miramos sonriendo y nos concedimos un momento para contemplar el hermoso marco que iba a acoger nuestra primera velada fuera de Madrid.
Ahora me doy cuenta de que Antioquía también empieza por A…
El lugar es muy bonito. La comida es estupenda. La carta de vinos está sobrada, aunque los precios, también. Pero el toque definitivo, como casi siempre, lo puso la música: Chus, la propietaria, después de conocernos y reparar en la nacionalidad de A, decidió regalarnos la magia de Vinicius de Moraes.
Qué sabia elección.

domingo, abril 01, 2007

Viaje a Loarre







Me encantan los rincones que tenemos en este país.
Me encantan los descubrimientos que se pueden hacer en un fin de semana, casi por casualidad, cuando los reveses meteorológicos se convierten en oportunidad.
H
abíamos ido a esquiar a Formigal. En realidad, regresábamos a Sallent de Gállego después de que Lidia nos hubiese descubierto que este pueblo no es sólo una excelente base para esquiar, sino un hermoso paraje del Valle de Tena donde es posible darse homenajes de comida casera (o de diseño) todas las noches.
Resultó que este invierno tan ¿extraño? había dejado las pistas con poca nieve. Así que “esquiar” más allá de las 12:30 dejaba de ser un placer y se convertía en un eufemismo para justificar el forfait de jornada completa…
¿Qué hacer entonces?
Decidimos regresar al hotel y aprovechar la tarde para dar una vuelta por los alrededores. Entre los itinerarios posibles (a cual más tentador), nos decantamos por un recorrido coronado por la visita al castillo de Loarre, del que tanto había oído hablar desde que Ridely Scott rodó “El reino de los cielos” y que se había convertido en uno de mis objetivos-de-escapada de este año.
Fue una tarde al más puro estilo calco-super-diversión, donde cada nueva parada superaba a la anterior en belleza y esplendor, y todo lo que sucedía, aunque fuera improvisado, parecía orquestado por una batuta maestra.
La primera parada fue Santa Cruz de la Serós, un pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico del Camino de Santiago, con una iglesia sorprendente (por su altura) en medio de la plaza. Nos apostamos en una terraza que habíamos fichado nada más llegar y dimos buena cuenta de unas migas y de unas claras-con-limón.
El monasterio de San Juan de la Peña está a escasos kilómetros, un poco más arriba, y es un Monumento Nacional sobrio, pero espectacular, bajo una inmensa visera de roca. Nos quedamos con las ganas de visitar el prometedor claustro románico, pero queríamos llegar a Loarre antes del cierre.
De camino, nos detuvimos a contemplar los Mallos de Riglos. Los Mallos son unas formas rocosas inmensas y caprichosas que parecen una manifestación artística de la naturaleza. Los estuvimos llamando “Riglos de Mayo” hasta que nos dimos cuenta de que “Riglos” es el pueblo que se encuentra a los pies de los “Mallos”. Bueno, y hasta que leímos las señales de la carretera, también…
Finalmente, llegamos al castillo de Loarre a tiempo para la última visita guiada. Lo que suponíamos un grupo de (máximo) ocho personas, se había convertido en una especie de congregación de turistas-aspirantes-a-humorista, dispuestos a hacer más comentarios que el propio guía y en un tono supuestamente gracioso. Así que Jose y yo decidimos perdernos y realizar la visita por nuestra cuenta, mientras Jorge se mantenía en la periferia del grupo.
Los interiores del castillo y del monasterio adyacente son espléndidos. Pero lo que me dejó boquiabierto es el enclave: un ensueño geográfico y estratégico. Desde la carretera que une el pueblo con el castillo, parece un nido de águilas desde el que se divisa toda la región: una llanura inmensa, hasta donde se pierde la vista, jalonada de almendros en flor. Es lo bueno del mes de marzo...
Desde un pequeño promontorio al que nos llevó Jose, asistimos a una puesta de sol de las que estremecen. Como si el cielo y el sol se conjuraran para ofrecer un repertorio de luz y color creciente en intensidad y hermosura. O como dirían los americanos: una estampa absolutamente “dramática”...
Extasiados, sacamos estas fotos y nos despedimos de Loarre con unas cañas en un bar cercano. Nos invitó Clemen, un compañero de Jose, oriundo del lugar, que nos recibió con los brazos abiertos.
Qué hermoso país. Qué buena gente.

martes, marzo 06, 2007

Muere Ryszard Kapuscinski. Muere un genio

Menudo revuelo has causado en la blogosfera, Maestro.
Cuando me enteré de tu muerte, me entristecí mucho, como si hubiera perdido a alguien cercano. A un ser querido.

Hoy he tecleado “Kapuscinski obituario” en Google, para recordar la fecha exacta (23/01/2007) y mencionarla en este post que no acabo de empezar a escribir.
Menudo revuelo: compruebo que somos muchos los que deseamos despedirte, mostrarte nuestro afecto, nuestra admiración. Y nuestra gratitud.
Yo siempre quise ir a África.
Siempre lo había soñado. Siempre lo había sabido, sin querer (y sin necesitar) entender muy bien por qué. Durante mucho tiempo, postergué ese viaje convenciéndome de que lo tenía demasiado idealizado o de que, en realidad, siento una debilidad por el sudeste asiático… Pero entonces sucedió que Fernando y Kerstin, mientras conversábamos sobre nuestras últimas lecturas, me prestaron “Ébano”, en esa edición tan bonita de tapas duras de ABC.
Fue como si alguien corriese un velo delante de mis ojos, como si me tomaran de la mano, me guiaran con dulzura y me enseñaran a contemplar el mundo con mayor amplitud. Como si me llevaran a lo alto de una colina desde la que se divisara la inmensidad de África y me dejaran acariciarla, comprenderla y amarla.
He intentado devolver (o compartir) el privilegio de descubrirte, regalando ejemplares de “Ébano” a mis hermanos Iván y David, y a muchos de mis mejores amigos. A Jorge y Jose, en particular, con los que tengo el placer de Viajar desde hace años, y con los que descubrí una perla negra con nombre de país: Uganda.
Mi primer viaje a África.
Aunque por el momento haya sido el único, escribo “primer viaje a África” con orgullo. Porque, ¿sabes qué? Estoy deseando regresar. Sé que lo haré. Y cuando esté allí, me acordaré de ti. Me pondré a releer algunas páginas de un libro tuyo que habré metido en la mochila. Un libro que se llama “Ébano”…
Gracias, Maestro.
Hasta siempre

sábado, diciembre 16, 2006

Viaje a La Alpujarra

Tr3s es un número bonito.
Redondo.

Los viajes más hermosos que he realizado en estos últimos años han sido casi siempre en trío.
Y el puente de diciembre es una oportunidad inmejorable de escaparse algunos días.
Tres, por ejemplo.
El triunvirato viajero estaba compuesto en esta ocasión por Jorge, Norbi y un servidor.
Y el destino fue La Alpujarra granadina. Desde el eje formado por Pampeneira-Bubión-Capileira (tré pueblo encantadore, que en Graná no se pronuncia la “s”) hasta el Puerto de la Ragua, ya muy cerca de Almería.
La base nocturna la situamos en Trévelez, el pueblo más alto de España (¿de verdad no tenemos pueblos por encima de 1.500 m?) y el único lugar donde encontramos alojamiento una semana antes...
Pampaneira es bonito, pero es la parada obligatoria para muchos autocares procedentes de Granada, que convierten el lugar casi-casi en un parque temático. También es un sitio donde tomar contacto con la mala follá granaína: el pobre lugareño Indalecio, que no podía sacar la furgoneta de su casa por culpa del monumental atasco ocasionado por un par de autocares, tenía que lidiar con comentarios del tipo: “Indalecio, tú de aquí no sale ni en tré hora”, en lugar de recibir el apoyo de sus paisanos…
Capileira es el más alto de los tré (casi tan alto como Trevélez) y en él sopla un viento huracanado, que tenía a más de una visitante agarrada a los barrotes de las ventanas.
Así que yo me quedo con Bubión.
La parte más bonita del pueblo es también la más alejada de la carretera y puedes deambular a gusto por sus innumerables callejuelas. Muchas de estas fotos fueron tomadas allí.
Jorge nos descubrió un bosque de castaños en la parte más alta del pueblo, con vistas al propio Bubión, a Capileira, más arriba, y a la concurrida Pampaneira, más abajo.
Todavía no habíamos visitado Yegen, pero yo me acordé entonces de Gerald Brenan y me pareció que La Alpujarra es un lugar fantástico para perderse durante algún tiempo y dedicarse a escribir. Y, desde luego, está más cerca que el estado de Himachal Pradesh (India)...
El resto de paradas respondieron al sentir del momento y resultan imprescindibles para tomar el pulso y disfrutar de este rincón de España.
Por último, un consejo: en Trevélez hay que alojarse en un hotel con calefacción. En pocas ocasiones he pasado tanto frío entre cuatro paredes. Y en pocas ocasiones me he reído tanto por este motivo. Hacía más frío en las habitaciones que en los pasillos del hotel… Nosotros decíamos que, en realidad, se trataba de otro secadero de jamón, como tantos que hay en Trevélez, regentado por Norman, nombre con el que bautizamos a nuestro anfitrión en honor del dueño del hotel de carretera de Psicosis. Y es que nos hablaba de su madre, pero no alcanzamos a verla… hasta el día de nuestra partida.

jueves, noviembre 16, 2006

Mis 35 - Crónica festiva

Así me luce el pelo desde la fiesta por mi 35-por-el-culo-te-la-hinco cumpleaños.
Como diría Carmen: con T de Tal-Estás.

Aquí he colgado un pequeño álbum de fotos. Evidentemente, son todos los que están, pero no están todos los que fueron...
Ni los que son.

Gran noche de cumpleaños la vivida en Lóftmulo el pasado 28 de Octubre de 2006.

Nunca había visto desaparecer 10 bolsas de hielo a esa velocidad.
Ni 12 botellas de ron... junto con las de vodka... las de ginebra... las de whisky... y el culín de Jim Beam ("cortesía" de Óscar) al que había que seguir dándole salida... ¡después de dooos años!

El efecto que el alcohol produjo en los asistentes no resulta tan evidente en las fotos, aunque sí en los viajes al cuarto de baño, si atendemos al testimonio de Jorge, Jose, Lidia y Ana, que descubrieron que las escaleras de la bañera constituían el mejor lugar para disfrutar de la fiesta.
Según cuentan, hubo una cantidad nada despreciable de invitados que tenían ciertas dificultades en encontrar el retrete.
Debe de ser toda una experiencia observar a alguno-que-yo-me-sé intentando encontrársela y preguntándose después "¿y aquí dónde se mea?".
O mejor: "¿Por qué coño veo a tanta gente?"
¿Porque estás en la ducha y no en el retrete, quizás?
Es lo que tienen las paredes de cristal.

Nunca había visto una empanada gallega -elaborada por la artista Alicia Pego, mi señora madre- permanecer tan poco tiempo en una bandeja.
Ni varios kilos de pollo al curry esfumarse en menos de seis cuartos de hora.
Como diría la abuela de Chules: "para no dar tarjeta de crédito y marcharte en un vuelo echarpe".
Puede que la presencia de un par de embarazadas (Raquel y Marisa) tuviera algo que ver.
Aunque no sería justo, teniendo en cuenta que la pareja de pádel con peor balance victorias/derrotas-estrepitosas y mayor índice de colesterol apenas se separó del catering.
Pero tampoco sería del todo justo, sabiendo que Rafa había venido deliberadamente sin merendar.

Nunca vimos a Loïc bailar de forma tan... controlada.
Sin duda, fue una gran idea esconder todo lo que se pareciera a un asiento, para evitar otro episodio del famoso número de "la silla".

Eric nunca estuvo tan encantado con una casa.
Dos semanas después, seguía comentándome lo mucho que le gustaba mi "chocita".
Por eso, seguramente, se encargó (junto con Chema) de hacernos disfrutar de copas-con-hielo-después-de-las-2.
Aunque hubiera preferido que no me aclararan dónde lo habían conseguido...
Después de regalarme (¡a mí!) un tanga comestible de gominola, se fueron en busca de los preciados cubitos, y... claro, un lío... tiraron de recursos y acabaron mendigando... en el puti club más cercano.
A mí me da que entraron allí, como todos los sábados, y luego se acordaron de la fiesta...

Pacou nunca disfrutó de tanto público, ni de tantas oportunidades, para "modelar".
Se pavoneó sin cesar durante tooooda la fiesta, en un intento, ingenuo y fallido, de robar protagonismo al atractivo anfitrión.
Rubén asistía a la escena divertido, mientras que Silvia, en estado de gracia, era capaz de contagiarte su risa al tiempo que atendía las quejas de la portera.

La Comunidad Canaria nunca estuvo tan bien representada.
Carlos-El-Canario, cuya amistad te convierte en un ferviente devoto de las Islas, tuvo la ocasión de departir con una bella actriz (Tzeitel) que era capaz de entender todas las palabras que pronunciaba.
Otra canaria. Evidentemente.

El Marqués de Samper nunca protagonizó un episodio tan patéticamente "divino".
Anclado bajo el foco de la ducha, y amparado por las paredes de cristal de la misma, se debatía entre hacer el monólogo de "la tortilla" o cantar el "Memories" de Barbra Streisand.
Claro. Así no se puede: se negó a abandonar su escenario, a pesar del chorro de agua que activó la pícara Isabel.

Nacho Condés y Santi nunca duraron tan poco...
...en una fiesta-de-Rómulo.

Sergio nunca había perdido tanto los papeles como en la fiesta anterior, en la que se subió encima de la barra y estuvo a punto de... Vamos, que casi le come el nacle a Loïc.
Así que no tuvo que hacer gran cosa para parecer de lo más modosito.
Es lo bueno de tocar fondo.

Hontas y Señora (Susana) nunca me parecieron tan altos.
No sé qué les habrán dado de comer en Burundi, o qué tipo de hechizo les han echado, pero estos chicos no dejan de crecer.
Ana López Gayo, sin embargo... Alta no es. No es que esté menguando. Tampoco es eso. Pero agradecí que se me echara encima, como acostumbra, para tenerla localizada durante la fiesta...

Nunca Franín había tenido tan pocos conciertos antes de mi cumpleaños.
Sólo 2 ó 3, y sin teloneros.
Es probable que llegara más pronto que nunca: antes de las 02:30 o así...

Swami Pablo nunca estuvo tan sobrio.
Fuera de la escuela de Yoga, se entiende.
Pero podía haber tenido el detalle de avisarme de que acudiría acompañado.
Más que nada para evitar otro momento-Auri.
Los momentos-Auri son aquellos en los que el bello anfitrión (yo) no conoce a alguno de los presentes y, en lugar de preguntar, saca al portero-de-discoteca-cavernícola que lleva dentro para evitar que la gente se cuele...
Un espectáculo que suele ir seguido de mil disculpas, bromas-a-ver-si-cuela, besos, apretones de manos, caricias y magreos varios, con el fin de obtener el favor de las novias o novios de tus amigos, pero que resulta absolutamente imposible de remontar.

En ese sentido, Tachi nunca me lo puso más fácil.
Aparcó a sus amigos en las escaleras del jardín para que no hubiera necesidad de echarlos.
También es verdad que a uno de ellos se le quemó la cazadora en la fiesta anterior y, a lo mejor, prefirió permanecer al aire libre...
Lo cierto es que, después de tanta fiesta, y de tanto porro compartido, ya me acaban sonando sus caras.

A David Pastor nunca le fascinaron tanto las escaleras.
Las de la bañera: allí estaba él.
Las del jardín: también.

Nunca el colectivo de canguros tuvo una noche tan ajetreada.
No contentos con intentar lidiar con los retoños de Bea Pérez y Javier, tuvieron que hacerse cargo de Elsa y Greta, la "silenciosa" prole de la familia Polo Laube encabezada por Fernando y Kerstin.
Y por si fuera poco, había que colocar también al pequeño Alonso, cuyos padres, Lourdes y Manolo, estaban absolutamente desatados ante la perspectiva de una noche loca.

Feli decidió abandonar a nuestro hijo debajo del puente, como hace siempre.
Se dedicó a beber, a porno-chatear y a fumar la maría que Sergio fingió haberse dejado (una vez más) en casa.
A mí lo que me dolió fue lo de la hierba, que pensé que no había.
Bueno... Y perderme el chat, que los sábados es super-guarro. Marranón de los buenos.
Lo de Brótulo me da más igual, porque no lleva mi apellido ni nada y, además, es no-deseado.

Fede y Nacho aparcaron sus motos en el parking de Capitanía General.
Con un par de huevos.
Igual pensaban darle un rulo rápido, de trámite, a alguna jovencita despistada.
Al final, se tuvieron que ir a "pinchar", pero a la cabina del DJ del Bar&Co.

Nunca había venido un japonés a mis fiestas.
Pintor, para más señas, amigo de Lorena, muy majo, pero de nombre impronunciable.
Tampoco habíamos contado nunca con algún australiano (Stephen), que tuvo el detalle de llegar de viaje, pasarse el jet-lag por el arco del triunfo y dejarse caer por Lóftmulo.
Ya es posible hablarle en español todo el tiempo y que él te conteste en... bueno, en algo parecido al español con acento-inglés-raro.
Además, a Marisa ya casi ni le da la risa...

Nunca escuchamos tantas elles ni y-griegas pronunciadas como "eshes".
La comunidad argentina encabezada por Lorena "Mashol", Sebas y Crespi fue capaz de congregarse en un evento diferente a un partido de fútbol de su selección.
Con todo, echamos en falta al Profesor-de-cursillos-de-Teatro Fernando Piernas, el más "grande" de sus representantes...

Chemita y La Ochando nunca habían sido capaces de conciliar sus actuaciones con mi cumpleaños, aunque siempre se habían esforzado en darme alguna excusa de lo más inverosímil.
Nunca A la Cara Teatro estuvo tan poco sincronizada, fuera de un escenario...
Carmen llegó la primera, iluminó la fiesta, como acostumbra, firmó algunos autógrafos e hizo mutis por el jardín.
Pablo Paz tuvo tiempo de cruzarse con ella, pero no superó la ausencia de alfombra roja y desapareció.
Susana apareció cuando ni los miembros más optimistas de su compañía habrían apostado por ello. Después de 7 años de invitaciones, decidió que este año sí tocaba, aunque estuviera muerta. Sacó un Red Bull de la nevera, alguna que otra sustancia que tendría por casa y me plantó mi beso-en-los-morros de felicitación.

Nunca las amigas de El Coronel mostraron tantos progresos en el adiestramiento castrense al que se ven sometidas a diario en las dependencias de Telindus.
Nusu, Marta Alonso y Juan estuvieron disciplinadas (perdona, Juan) y se emborracharon menos que de costumbre, aunque intentaron, para variar, tocarle el culo al anfitrión en repetidas ocasiones.
Marta Bartolomé se movió con libertad por Lóftmulo, intentando cuantificar los beneficios que le reportaría ser intermediaria de las operaciones de alquiler de la vivienda para rodajes.

Pablo Gallego nunca mostró tanta suficiencia a la hora de abandonar una fiesta.
Se marchó por su propio pie y ni siquiera fue necesario que Ruth y Roldán le empujaran dentro de un taxi.

Juanma nunca estuvo tan desinhibido en una fiesta.
Ni tan desnudo.
El "pequeño Juanma" saludó a los supervivientes del cambio de hora en un improvisado pase de modelos.
En realidad, sólo disponía de 2 modelos: Juanma-medio-vestido y Juanma-enseñando-la-chorra.
Hay fotos. Censuradas.
Valen una pasta, seguro.

Nunca Juan Vinuesa se debatió tanto tiempo entre descojonarse o seguir-descojonándose.
Quizá se debiera a la presencia de la "Guillena traviesa", también conocido como Fernando Cueto, o del irrefrenable Juanjo que, casado y todo, recibía el acoso de alguna jovencita desesperada...
Font es el actor-aprendiz-de-reportero más exhaustivo, y peligroso, que ha parido Huelva.
Se dedicó a documentar la fiesta a su manera: detalles de la casa, de la epidermis del que tenía más cerca o los pelillos que se le habrían caído a Juanma en sus momentos de máxima desnudez.
Juan Alberto vino de chaquetita, en plan "dire", dispuesto a no conformarse con menos de una mamada.
Desapareció de repente. No sabemos si acompañado de alguna bella joven o de un barbudo, gordo y peludo, fan de su última película...

David acudió al llamamiento de su hermano (yo), liderando un pequeño grupo de jóvenes desatados.
Eva se apostaba en el baño, siguiendo la línea de su hermana Paula, a ver si conseguía ver un poco de carne.

El núcleo duro de Alpha nunca estuvo tanto tiempo seguido fuera del Barrio de Salamanca.
Encabezados por Iván, los mosqueteros-de-Rodríguez Pichu y Ferni Gómez se adaptaron a la perfección a un ambiente más alternativo y no pararon de guiñar el ojo a cualquier jovencita que se acercara a su radio de acción.
Fue tan llamativo que algunas lo confundieron con un tic...
Dani miraba desde la distancia, incapaz de deshacerse del estrecho marcaje al que estaba sometido...
Quique, amparado por su acento sevillano, no paró de decir "cosah bonitah" a "lah niñah".
Charlie Sanz, contrariamente a lo que en él es habitual, respetó a las presentes (a todas) y reservó su técnica de "la cobrilla" para algún garito posterior...

Nunca vimos semejante concentración de chicas guapas por metro-de-Loft-cuadrado.
Algunos nunca habían visto a una auténtica Diosa tan de cerca.
Otros, en realidad, nunca habían estado tan cerca de una mujer...
El Top 3 de las espectaculares seguramente esté copado por Isabel, Lorena y Tzeitel.
Aunque, si decimos esto, puede que no seamos justos con Auri, ni con Samira, ni con Ismeni, ni con... muchas otras... que son... ejem... majas... y... graciosas...
En cualquier caso, las fiestas-de-Rómulo pueden presumir de no congregar a ningún callete.
Siempre y cuando Barbie no se tome la libertad de traerse a sus amigas...

Lo cierto es que nunca antes había aparecido la policía.
Y nunca, jamás en la vida, se quedaron con tantas ganas de sumarse a una fiesta...

martes, octubre 24, 2006

Fiesta de Cumpleaños 28-10-2006


El 23-10-2006, Rómulo (o Romulín como le dicen algunos, llamando al todo por la parte...) cumplió 35 añitos.
- ¿Cuántos?
- 35
- ¡Por el culo te la hinco!


¿Existe alguna manera mejor de celebrarlo que haciendo una FIESTA en el "Loftito", rebautizado "Loftmulo"?

DÍA: Sábado 28 de Octubre
LUGAR: C/ Pretil de los Consejos, 9
HORA: 21:30

¡Nos vemos!